Vida en las Ecoaldeas, una invitación a soñar y construir otro mundo

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Compartimos un muy bueno y completo artículo sobre ecoaldeas y vida en comunidad de Gustavo Lerner que vale la pena leerlo. Este artículo está tomado de www.bienestarysalud.cl

….Por Gustavo Lerner

Hoy por la mañana, antes de sentarme a escribir este artículo, salí a caminar por el jardín  junto a Sonrisas, mi amigo, perro y fiel compañero por tantos años. Andando el camino, a unos 300 metros de la casa, nos encontramos con Nagual, también amigo, gato y fiel compañero.

Juntos continuamos el paseo, como tantas veces lo hemos hecho desde que vivimos en Eluwn, hace ya mas de nueve años.

El sol, cálido baño dorado, de a poco comenzaba a abrigar y cientos de pájaros brindaban su concierto de alegría; el aire fresco de la mañana esparcía el perfume floral de los espinos, mientras conejos y lagartijas jugaban a entrar y salir velozmente de sus escondites; y las hojas de los árboles bailaban al son de la brisa.

Un nuevo capítulo en la fiesta natural de la vida de todas las mañanas, uno de los maravillosos privilegios de vivir en una Ecoaldea.

La decisión de vivir a contramano del mundo

Si lo pensamos bien, resulta increíble que vivamos de manera tal que, un acto tan sencillo y cotidiano, que no se supedita a derecho alguno de admisión, constituya un privilegio excepcional reservado a algunos pocos.

Sin embargo así es.

En algún momento del transurso de la historia humana, hemos decidido caminar a contramano del mundo disociándonos de la vida en comunión con la Naturaleza, desconectados de la gran fiesta que se dispone día a día.

Y si bien nos hemos logrado desarrollar en múltiples ámbitos, consiguiendo logros excepcionales en ramas de la ciencia, las artes y tecnologías varias, el foco ha sido puesto en superar las limitaciones que impone la naturaleza y no en vivir sintiéndonos parte de ella.

Las grandes ciudades son un ejemplo de esto. Las expectativas de desarrollo tecnológico y de bienestar están enfocadas a evitar o eludir los ¨inconvenientes¨ que presenta lo natural, organizando la vida de modo de fomentar el desarrollo individual a expensas de la integración colectiva.

La tendencia social muestra que el flujo es creciente, cada día son mas las personas que migran a la urbe. Desde la revolución industrial se produjo en éxodo masivo del campo y hoy día, ya el 50% de la población mundial vive en la ciudad.

Los proyectos de Ecoaldea son emprendimientos que tienen la firme intención de cambiar el rumbo.

Las personas que los encaran o participan en los mismos sienten que la vida actual, en las condiciones planteadas, no puede satisfacer sus expectativas de desarrollo personal ni colectivo.

No es ese el paso ni la huella que se desea dejar en este mundo.

Y por eso es preciso ir otra vez a contramano, pero esta vez del mundo humano, a pesar de lo difícil que pueda resultar, intentar aprender a conectarse y convivir con el resto del mundo: en respeto y consideración con todas las formas de vida.

¿Qué es una Ecoaldea?

Una Ecoaldea es, fundamentalmente, un experimento. Y el movimiento de Ecoaldeas constituye uno de los experimentos sociales más importantes surgidos durante los últimos 50 años.

Continuadores de los sueños establecidos por el socialismo utópico, enriquecidos por múltiples experiencias fundamentadas en la vida comunitaria, por ejemplo el movimiento de los Kibutzim en Israel, las Ecoaldeas y los Asentamientos Sustentables tienen como objetivo común sentar las bases para el desarrollo de una nueva humanidad.

Las Ecoaldeas se proponen ser granitos de arena en la búsqueda de soluciones, en lugar de constituir otro de los múltiples factores que provocan los múltiples problemas que afectan al mundo.

Una definición de Robert Gilman, extraído del escrito “Las Ecoaldeas y Comunidades Sustentables” dice:

 “Una Ecoaldea es un asentamiento integral a escala humana, donde se realizan múltiples actividades, colectivas e individuales, las cuales se integran benéficamente al mundo natural, de modo que apoye un desarrollo humano saludable, que permita continuar exitosamente hacia el futuro indefinido.”

Lograr obtener éxito en la empresa no resulta nada sencillo, pero ninguna buena aventura lo es.

Y realmente participar en un proyecto de Ecoaldea resulta bastante más complejo que lo que se puede creer a simple vista. Aquí no se trata simplemente de elaborar frías propuestas o esquemas teóricos escritos en papel, sino que, además, se requiere estar dispuesto a experimentar, conocer y aceptar las propias limitaciones, aprender y comenzar la transformación tanto en uno mismo como en el grupo del cual se forma parte.

Se trata de una experiencia viva, semejante a caminar por un sendero soñado o anhelado, pero inexplorado, y que puede conducirnos a lugares desconocidos.

Un salto decidido hacia el futuro indefinido, que nos plantea Gilman.

La Visión Holística, fractales de un nuevo tiempo

Para recorrer el nuevo camino, independientemente de las características particulares que definan a cada proyecto de Ecoaldea, habrá una serie de elementos que resultarán indispensables.

Las personas que decidan embarcarse en el viaje, necesariamente deberán poder elegir adecuadamente el equipaje a llevar: es requisito estar abiertos a aprovechar todo lo aprendido en el pasado y que aún resulta de utilidad, y es preciso también saber renunciar y desapegarse de aquello que forma parte del bagaje cultural o hábitos adquiridos que ya no sirven, que estancan y obstaculizan.

Por sobre todo, será imprescindible contar con flexibilidad, apertura de mente y de corazón, disposición a aprender continua y permanentemente.

Los humanos somos seres complejos y contamos con múltiples necesidades para nuestro desarrollo integral. Una Ecoaldea está muy lejos de parecerse a un paso regresivo, donde esas necesidades se omiten, por el contrario el proyecto asume el intento de responder a todas las inquietudes y requerimentos para un desarrollo saludable.

La intención de satisfacer las necesidades de desarrollo de todos los individuos que forman la comunidad y considerar también la salud del hábitat donde la misma tiene lugar, lleva atender tres aspectos sobre los que se fundamenta el proyecto:

El aspecto ecológico, el aspecto social, y el aspecto espiritual o cultural.

Estos tres aspectos pueden ser equiparados con las patas de un banquito sobre las que se apoyará el proyecto, si alguna de ellas fallara o no resultase atendida, con seguridad minará el progreso de la comunidad, haciéndola tambalear y quizás llevándola a darse un buen golpe!

Dado que los aspectos fundamentales son tan amplios, obligan a los ecoaldeanos a investigar y  experimentar en múltiples áreas, a desarrollar una cierta cantidad de talentos, y a prestar mucha atención a las interrelaciones de todos los elementos que componen y conforman la totalidad del proyecto.

 El aspecto Social, o el arte de aprender a vivir juntos

Los aspectos de la convivencia corresponden al aspecto social e incluyen la necesidad de contar con fundamentos sólidos que no sólo sean conocidos, sino compartidos por todos sus participantes.

Cada Ecoaldea contará con una visión particular de mundo y su misión precisa acordar íntimamente con ella.

Distintas Ecoaldeas tienen diferentes visiones, y es en la diversidad de estos experimentos sociales donde se encuentra otra de sus riquezas. Todos los proyectos son distintos, de acuerdo a las personas que los componen, a sus capacidades, a sus emplazamientos, a los recursos con los que cuentan, a su historia o su cultura. No resulta posible decir que se conocen las Ecoaldeas por haber estado en una, en dos o en diez, ya que cada una es particularmente especial e irrepetible, y entre todas dan forma a un nuevo tejido vivo.

No obstante, en todas se deben resolver aspectos que son comunes a todas, y que forman parte de los fundamentos que hemos señalado.

Para un desarrollo social saludable, es preciso además contar con normas de participación equitativas y equilibradas, manejar herramientas de comunicación no-violenta, tomar decisiones de manera participativa y efectiva, establecer criterios para la resolución pacífica de los conflictos que se presentan siempre que interactuamos seres humanos, aprender a generar confianza y a facilitar procesos grupales, constituir equipos de trabajo eficientes, relacionarnos con los vecinos y las comunidades cercanas, articular redes, establecer sistemas económicos ecuánimes e inclusivos, ocuparse de la educación holística e integral de los niños y tantas otras cosas que hacen a nuestras relaciones sociales.

Tal vez sean estos los tópicos o asuntos que resulten de mayor importancia en lo que respecta a la perdurabilidad de la comunidad.

No sorprende que los grupos que no prestan especial atención a estos asuntos se disgreguen al  poco tiempo e incluso, en no pocas ocasiones, las personas sufren tal desgaste que las relaciones se complican de modo tal que los hermosos sueños de un comienzo se transforman en pesadillas.

Cuando observamos de manera global al conjunto de la sociedad humana, fácilmente podemos advertir que lo esencial es que aprendamos a convivir en paz y aceptando nuestras diferencias.

Los mejores diseños, las tecnologías verdes, e incluso las mejores ideas quedan ridículamente inválidas cuando la hostilidad se impone entre las personas.

Si no somos capaces de abordar y resolver los aspectos sociales y de convivencia, no podemos albergar esperanza alguna de lograr construir un futuro promisorio.

El aspecto Ecológico, o cómo aprendemos a cuidar nuestro hogar

Otro de los aspectos fundamentales a atender por las Ecoaldeas, obviamente, tiene que ver con el impacto ecológico que se ejerce en el hábitat donde se desarrolla.

La motivación es volver a aprender a vivir en comunión con la Naturaleza y ya no a expensas de ella.

Por ello, reducir la huella ecológica es de vital importancia.

Sin embargo, al observar el estado global actual, sólo hacer esto ya no resulta suficiente.

Las circunstancias actuales requieren ponerse rápidamente en acción para trabajar en la restauración de los ecosistemas. Y las Ecoaldeas son el lugar ideal enfrentar el desafío.

Los sencillos y abarcativos principios del Biorregionalismo pueden constituirse en una herramienta crucial, sirviendo de guía tanto para la inspiración como para la aplicación práctica inmediata.

Somos todos habitantes de la Tierra, y de seguro tenemos más de una habilidad que puede ponerse al servicio de la regeneración del tejido planetario.

Para lograr mayor eficacia y evitar cometer grandes errores mientras vamos aprendiendo a reconocer los patrones presentes en la Naturaleza y el flujo energético natural, resulta de mucha utilidad aprender técnicas de diseño consciente como la permacultura, adquirir conocimientos y  especialización en relación a formas de producir energía limpia y de bajo impacto, conocer distintas técnicas para cultivar y producir alimentos sanos y orgánicos, contar con habilidades para la auto-construcción de las casas con materiales naturales y locales, aprender a cuidar y limpiar el agua, construir baños secos, reducir consumos, compostar desechos, y mucho más.

La labor ecológica se enlaza con la social, compartiendo conocimientos, enseñando y aprendiendo a cuidar cada vez mejor nuestro planeta, comenzando por nuestro hábitat, por nuestra biorregión.

 El aspecto Espiritual, o nuevas creencias para nuevas creaciones

El último punto a tratar aquí es el aspecto espiritual, al que algunos prefieren referirse como cultural.

Claro, no sólo los aspectos visibles, medibles, físicos o concretos hacen a la salud de una sociedad humana. Como dice el antiguo refrán: “No sólo de pan vive el hombre”.

De la mano de los aspectos de relaciones humanas sociales, y también de la magia de la Naturaleza, van los aspectos intangibles que nos son inherentes.

En las Ecoaldeas no se pretende que existan dogmas ni reglas fijas escritas en piedra, mucho menos recetas acerca de cómo deben ser atendidos los aspectos de carácter espiritual. Sin embargo, resulta preciso entender su importancia y saber que es uno de los aspectos fundamentales sobre los que estructuramos todo aquello que construimos.

Los paradigmas y sistemas de creencia que otorgan el marco de referencia para entender, o creer entender, la vida. Las estructuras mentales a partir de las cuales edificaremos el futuro de nuestra sociedad.

No podemos evitar revisar y hacernos cargo del rol ejercido por las distintas religiones a lo largo de la historia de la humanidad. Es preciso aprender y modificar todo aquello que carece de utilidad, que sólo sirve para dominar, separar y oprimir; que no nos llevará a ningún destino mejor que el presente.

Edificar una nueva humanidad requiere instaurar una nueva cultura de paz global.

Una cultura de hermandad y ecumenismo que deseche cualquier tipo de fanatismo, que evite la tentación de querer instaurarse como la única verdad.

No existe nada más alejado a una Ecoaldea que una secta religiosa cerrada.

Y si bien hay algunas personas que gustan confundirlas, en realidad es el polo opuesto.

Seguir ciegamente a gurúes o líderes espirituales era propio de tiempos pasados, cuando se desconocían libertades y autonomías.

Hoy, también en la espiritualidad se precisa la libre determinación, asumir la responsabilidad por las propias creencias. Y ser capaces de compartir y enriquecerse con aquellos que profesan un diferente tipo de fé.

Precisamos disponer nuestros corazones a creer positivamente en la magia multifacética de la vida, y organizar nuestros hábitos, rituales ó celebraciones para aprender a cuidarla y participar activamente en ella.

Mente, corazón y acción deben estar alineados en corcondancia con nuestros sueños y objetivos personales, y entre todos nos corresponde identificar y alinearlos con los colectivos.

El Rol de las Ecoaldeas, inspirando y experimentando para vivir mejor

Es cierto que no todas las personas pueden vivir en una Ecoaldea, y muy difícilmente pueda soñarse con que los diversos ejemplos y modelos existentes pudieran ser replicados por millones para obtener, como resultado, un mundo humano cohesionado que funcione de manera inteligente, diversa y armoniosa.

La suma o la unión de las distintas células no puede asegurar la composición de un cuerpo coherente.

Para ello se precisa que exista una Idea del Cuerpo y que las distintas células se organicen en función de ello.

Hoy no podemos decir que exista una “Idea de Cuerpo Social Global”, que haya sido consensuada y resulte una visión compartida por las miles de diversas Ecoaldeas existentes en el mundo.

Pero es posible establecer un paralelismo con las células del cuerpo que se rebelan y generan anticuerpos, ante la presencia de virus, de bacterias o de cualquier amenaza que ponga en riesgo la  vida.

Del mismo modo que esto sucede en el interior de los cuerpos humanos, en nuestro cuerpo planetario, las Ecoaldeas constituyen espacios ideales para experimentar, educar e inspirar a otras personas para animarse a cambiar, para comenzar la transformación y atreverse a soñar con la construcción de un nuevo mundo.

Las Ecoaldeas proponen un contagio positivo mostrando que otra realidad no sólo es deseable, sino  posible y necesaria.

 Los ecoaldeanos y las personas que apoyan este tipo de emprendimientos se han dispuesto a comenzar a manifestarla.

 Siguiendo la huella del camino, hacia nuestro futuro indefinido

Ayer terminé de escribir este artículo, hoy ya es una nueva mañana.

Pronto será publicado en la red virtual y alguna gente que lo leerá, quizás también se inspire o se sienta esperanzada.

 Otra vez me dispongo a salir a caminar por el jardín de Eluwn junto a Sonrisas y Nagual, mis fieles amigos y compañeros. Un nuevo capítulo en la fiesta natural de la vida nos espera.

Quizás un día de estos nos encontremos por aquí, para conocernos, interactuar y enriquecer nuestros procesos de transformación personal y colectivos. Este es otro de los maravillosos privilegios de vivir en una Ecoaldea.

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